La "Huelga Electoral" es un llamado a la
abstención en las próximas elecciones presidenciales. Esta iniciativa está
convocada por un grupo de personas sin militancia política como la ex vocera de
la ACES , Eloísa
González, el historiador Sergio Grez y el ecologista Luis Mariano Rendón, entre
otros. Este proyecto busca promover la abstención para dejar de manifiesto la
poca legitimidad del sistema político y la necesidad de instaurar una Asamblea Constituyente.
En Chile se experimenta un evidente malestar con la
democracia y con el modelo económico. Las diferentes movilizaciones sociales
reflejan las ganas de muchos chilenos por modificar ese modelo. Para amplios
sectores de la ciudadanía esta efervescencia social es el síntoma de una crisis
de tal envergadura que la única solución razonable sería una Asamblea
Constituyente que, mediante un proceso deliberativo y soberano, dé paso a una
nueva Constitución.
Este es un debate que de a poco, y pese a las
resistencias de sectores conservadores, se ha instalado en el discurso de
distintos actores e incluso en la agenda de los precandidatos presidenciales.
Pero ¿Qué es una asamblea constituyente? y ¿Cuáles son sus verdaderos
alcances?.
Una Asamblea Constituyente (AC) es un
organismo compuesto por ciudadanos elegidos por la misma ciudadanía para dar
forma a la organización política de la nación y sancionar, es decir crear y
aprobar, su Constitución Política. La
AC se caracteriza por no estar supeditada por las normas de
la constitución anterior, de manera que no afecta su legitimidad ni
convocatoria.
Esta independencia y autonomía da
absoluta plenitud de derechos a la
AC , aunque no no existan procedimientos para efectuarla en la
constitución que pretende modificar. Como es el caso de la constitución
chilena, que nada dice sobre una asamblea constituyente, sino que solo
establece mecanismos de reforma constitucional y plebiscitos.
El
fundamento político la AC
es que el poder constituyente originario reside en la participación directa de
la ciudadanía en la elaboración de la constitución. En tal sentido es un
mecanismo resolutivo que no le pertenece a los partidos políticos ni a ningún
poder del Estado. La AC
busca establecer un sistema de directo de representación política de la
ciudadanía.
Una
AC funciona con delegados que representan a los ciudadanos de un sector
territorial, ya sea por comuna, por provincia o regiones. La responsabilidad y
obligación de los delegados territoriales de llevar y discutir las demandas de
sus representados está garantizada por
un mandato, el cual es revocable si es que no lo cumpliese o su actuación fuera
negligente. En tal caso la ciudadanía puede corregir esta representación, solicitando
su reemplazo por el segundo delgado más votado o realizar nueva elección.
En
nuestro país nunca la ciudadanía ha participado directamente en la redacción de
su constitución ni de sus leyes, como si lo han hecho Francia, Suiza, España,
Portugal, México, Brasil, Ecuador, Bolivia, Venezuela, Colombia y Haití entre
otros países. Desde su independencia Chile ha tenido cuatro constituciones: la
de 1828, 1833, 1925 y 1980, esta última con varias reformas.
A
33 años de la
Constitución de 1980 y a 25 del plebiscito que derrotó a
Pinochet, siguen vigentes disposiciones que se tradujeron en el aumento de las
desigualdades sociales, injusticias, falta de fiscalización y una extrema
libertad del mercado, que explican en buena parte el descontento social que
afecta al país.
Una
de las principales características de la Constitución de
Pinochet es que cedió la regulación del sistema electoral a una Ley Orgánica
Constitucional. Dictámenes regulados por la Ley N ° 18.556 sobre sistema de inscripciones
electorales y servicio electoral de 1986, y por la Ley N ° 18.700 sobre
votaciones populares y escrutinios, promulgada en 1988. Este última rige la
elección del Senado y de la
Cámara de Diputados, permitiendo la formación de pactos
electorales, regulados por un sistema binominal que concede la representación parlamentaria a las dos listas
que hayan obtenido las dos primeras mayorías relativas y esta representación
será exclusiva de una lista cuando ella logre doblar la votación de la segunda
lista más votada.
La
consolidación del sistema binominal provoca molestia y críticas de los grupos
sociales y políticos, debido a que en la práctica no expresa con claridad la
determinación de un pueblo. En paralelo, provoca exclusión y le quita
protagonismo a la consigna de "una persona, un voto". Incluso admite
que tanto diputados y senadores "se repitan el plato" de ser
representantes de un partido en el Congreso.
En
la práctica esto favorece que se generen dos bloques opuestos con gran
representación, lo que hace que muchas veces sea difícil conseguir acuerdos que
alcancen el quórum calificado para modificar leyes constitucionales, como el
mismo sistema binominal.
La
última modificación sustancial a la Constitución de 1980 se realizó el año 2004, a petición del
entonces Presidente Ricardo Lagos, tras una serie de negociaciones con la Alianza. Esto ,
porque un cambio de este tipo necesita el respaldo de los dos tercios de ambas Cámaras, lo que equivale a 80 diputados y 25
senadores.
Aunque
la idea de una Asamblea Constituyente (AC) ha tomado mayor relevancia en estos
últimos meses, esta iniciativa no es nueva, de hecho en los años 80 se formó el
Grupo de los 24 que proponía una AC para hacer una nueva constitución,
Reuniendo a importantes representantes de la oposición política de la época
como Ricardo Lagos Escobar, Carlos Briones y Enrique Silva Cimma, entre otros.
El presidente de este movimiento fue Manuel Sanhueza y su vicepresidente
Patricio Aylwin.
La
misma consigna que el Grupo de los 24 colgó en el Teatro Cariola en el año
1987: "Asamblea constituyente pide el pueblo de Chile", ha ido
tomando sentido para amplios movimientos ciudadanos del Chile del nuevo
milenio. Por ejemplo se han generado sitios web especializados en AC y muchos
candidatos presidenciales han comenzado a enarbolar esta bandera.
Pero
la arena política se encuentra dividida. En la UDI se han declarado férreos defensores de la Constitución vigente.
El senador Hernán Larraín señaló que en los años 2004 y 2005: "hicimos un
esfuerzo muy grande" y que aprobaron una reforma "prácticamente en
todos los aspectos sobre los cuales había cuestionamientos y el propio
Presidente Lagos dijo en ese entonces que se había dado un paso
gigantesco".
La
ex funcionaria de la ONU
y candidata presidencial Michel Bachelet presentó un equipo de expertos, que
trabajará en una propuesta de una nueva Constitución, sin excluir a priori
mecanismos como el de la asamblea constituyente. Camilos Escalona senador del
PS se ha convertido en el principal detractor de una AC, acusando a quienes la
promueven de "fumar opio".
Enríquez-Ominami, candidato presidencial del PRI,
enfatizó que "el Chile de hoy pide Asamblea Constituyente y defendemos esa
bandera porque pensamos que es fundamental para la democracia de nuestro país,
esa es la razón por la que la proponemos".
También el senador
y candidato presidencial del PRSD, José Antonio Gómez se ha adherido a la
idea de la "Cuarta Urna", que permitiría a la ciudadanía opinar en
materia de cambios constitucionales. De hecho expreso: "La Constitución que
tenemos hoy día es ilegítima, todos estamos claros que no cumple con lo que la
sociedad esta pidiendo, por lo tanto decimos que en la próxima elección
presidencial exista una urna para votar por diputados, senador y presidente, y
una cuarta para que se decida si se quiere una nueva Constitución".
En contraposición Andrés Allamand, candidato
presidencial de RN, presentó su
propuesta de reforma constitucional, la que denominó como el Tercer Gran
Acuerdo Nacional, en el que propone un mecanismo para modificar el sistema
binominal. Sin embargo, reiteró su rechazo a la realización de una Asamblea
Constituyente.
Para
diferentes expertos constitucionalistas, como el destacado abogado Roberto
Garretón y el presidente de las Asociación de ONGs Acción, Martín Pascual, la
desigualdad y la pérdida de derechos fundamentales han detonado en el país una
crisis de representatividad que según estos especialistas es hora de
solucionar. Estos expertos proponen generar herramientas y espacios políticos
intermedios previos, pero que encaminen la discusión hacia instancias de
participación popular directa como una Asamblea Constituyente.
Indudablemente
los candidatos presidenciales se verán obligados, por la fuerza de los
movimientos sociales y por el discurso que han instalado diferentes actores en
los medios de comunicación social, ha proponer en sus programas de gobierno
alternativas que posibiliten generar reformas sustanciales a la actual
Constitución o bien gestar directamente una Asamblea Constituyente.
Aunque
la demanda del electorado por una AC este instalada con diferentes matices,
indudablemente el posicionamiento de las diferentes candidaturas presidenciales
se verá fuertemente influido, tanto por la disposición de las fuerzas políticas
que articulen, como por la oferta programática que comprometan para una
eventual Asamblea Constituyente.
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